Con 16 años soñaba con vivir en una buhardilla de un barrio bohemio de París. Cuando Andrea cumplió 18 pensé que no habría mejor regalo que este viaje. Y es que a veces los sueños no llegan exactamente como los habíamos imaginado, pero hay que saber reconocerlos. Unas veces escribe ella y otras yo. Pero en la mayoría de ocasiones, sobre todo durante la estancia, escribíamos juntas desde nuestra pequeña buhardilla de la Rue St Jacques, exahustas y emocionadas... He aquí nuestra pequeña aventura.
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