El último día apenas dormimos.
Aún tenemos que hacer algunas compras de última hora y recoger el apartamento antes de coger el bus al aeropuerto, que sale a las 12h30 así que no tenemos mucho margen. Está nublado y hace más frío que los días anteriores. ¡Es un día triste por varias razones!
Lo conseguimos y llegamos a la parada de RER con tiempo de sobra. O eso creíamos!
Resulta que precisamente en ese momento el siguiente tren pasa súper tarde, pero no nos damos cuenta y cogemos otro que va parcialmente en la misma dirección.
Nos bajamos un par de paradas después y empieza la carrera. Hay que coger el metro y hacer dos trasbordos para llegar a Porte-Maillot, y ya no vamos tan bien de tiempo!
Después de correr como locas con las maletas a cuestas llegamos 5 minutos más tarde... pero afortunadamente Ryanair no es tan puntual y podemos coger el bus por los pelos!
El trayecto hasta el aeropuerto de Beauvais se me hace interminable.
El cielo está gris, hay niebla. Casi parece que París está triste de vernos marchar :)
Al menos nosotras tenemos un nudo en el estómago, no queremos irnos! Me pregunto por qué yo tengo también esa sensación; para Andrea es normal, es su primer viaje de estas características, su primera vez en París, aún está digiriendo muchas cosas. ¿Pero yo? ¿Por qué tengo esta sensación de falta? ¿Este agujero negro por debajo del pecho?
Un momento... ¿llevas los bocadillos? ¡Es hambre! ^.^ Hoy hemos desayunado poco y hace ya casi 3 horas! Nos los comemos entre bromas, pero la melancolía es nuestra nueva compañera de viaje.
Aprovechamos para ver las fotos que hemos hecho, mientras escuchamos algunos clásicos de la música francesa: Édith Piaf, Charles Aznavour... ¡Qué ganas de llorar!
Al fin llegamos a Beauvais. El aeropuerto es minúsculo y no hay mucho que hacer, aparte de reorganizar las maletas una y otra vez, ya que nos hacen abrirlas, sacar los líquidos, cerrarlas, volverlas a abrir, sacar la cámara, volverlas a cerrar, meter el bolso, quitarnos las botas...
Pero todo eso ya no importa.
El avión ya está en la pista. Nos vamos.
Hasta siempre París.
Aún tenemos que hacer algunas compras de última hora y recoger el apartamento antes de coger el bus al aeropuerto, que sale a las 12h30 así que no tenemos mucho margen. Está nublado y hace más frío que los días anteriores. ¡Es un día triste por varias razones!
| Última foto en el barrio. ¡No queremos irnos! |
Resulta que precisamente en ese momento el siguiente tren pasa súper tarde, pero no nos damos cuenta y cogemos otro que va parcialmente en la misma dirección.
Nos bajamos un par de paradas después y empieza la carrera. Hay que coger el metro y hacer dos trasbordos para llegar a Porte-Maillot, y ya no vamos tan bien de tiempo!
Después de correr como locas con las maletas a cuestas llegamos 5 minutos más tarde... pero afortunadamente Ryanair no es tan puntual y podemos coger el bus por los pelos!
El trayecto hasta el aeropuerto de Beauvais se me hace interminable.
El cielo está gris, hay niebla. Casi parece que París está triste de vernos marchar :)
Al menos nosotras tenemos un nudo en el estómago, no queremos irnos! Me pregunto por qué yo tengo también esa sensación; para Andrea es normal, es su primer viaje de estas características, su primera vez en París, aún está digiriendo muchas cosas. ¿Pero yo? ¿Por qué tengo esta sensación de falta? ¿Este agujero negro por debajo del pecho?
Un momento... ¿llevas los bocadillos? ¡Es hambre! ^.^ Hoy hemos desayunado poco y hace ya casi 3 horas! Nos los comemos entre bromas, pero la melancolía es nuestra nueva compañera de viaje.
Aprovechamos para ver las fotos que hemos hecho, mientras escuchamos algunos clásicos de la música francesa: Édith Piaf, Charles Aznavour... ¡Qué ganas de llorar!
Al fin llegamos a Beauvais. El aeropuerto es minúsculo y no hay mucho que hacer, aparte de reorganizar las maletas una y otra vez, ya que nos hacen abrirlas, sacar los líquidos, cerrarlas, volverlas a abrir, sacar la cámara, volverlas a cerrar, meter el bolso, quitarnos las botas...
Pero todo eso ya no importa.
El avión ya está en la pista. Nos vamos.
Hasta siempre París.

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