martes, 3 de abril de 2012

Domingo


Empezamos el día tempranito y a pesar de habernos acostado agotadísimas nos levantamos sin ningún problema y dispuestas a afrontar nuestro primer despertar juntas en París. Una ducha, desayuno y ¡a correr!

El Louvre abre a las 9:00h y a las 9:30h nos plantamos allí pensando que vamos bien pero para nuestra sorpresa ya había 2 horas de cola!!!!! Decidimos separarnos: yo me quedo a guardar sitio y Pa se va a buscar una forma más rápida de entrar. Después de 40 min esperando sola, pasando calor en el sol y frío en la sombra, me llama y me dice que lleva 20 min mandándome mensajes (que no me llegaban) diciendo que estaba en otra puerta y que ya había hecho toda la cola. Es decir, habíamos estado en dos sitios diferentes, ella pensando que me llegaban los mensajes y yo creyendo que me había dejado allí.
El siguiente paso es encontrar la puerta donde está ella (y como no es grande el Louvre...) bueno, me toca preguntar al negro con chaleco naranja dónde está "l'entrée carrousel" a lo que me responde un número y una calle que, obviamente, no conozco. "Merci, monsieur", sonrío como si me hubiera enterado y salgo disparada hacía donde parecía que me había señalado.
Si algo hemos aprendido en París es que si preguntas por alguna dirección te contestan como si hubieras nacido en el barrio. ¿Hola? ¿No notas nada extraño en mi acento? Después de acoplarme a una familia que entendí que se dirigía a esa entrada, misión cumplida, estamos dentro.

Viendo que hemos tardado una hora en entrar decidimos centrarnos en lo más importante: el resto de nuestra visita nos lleva desde la "Venus de Milo" hasta "Psique reanimada por el beso de Eros" pasando por la "Victoria de Samotracia", "Las Bodas de Caná" (que es un cuadro mu' grande, mu' grande que comparte sala con la Gioconda) y la reina del museo: la "Mona Lisa".

Lo más cerca que estuvimos de la 1ª dama del Louvre.
Desgraciadamente la Gioconda española estaba expuesta en una sala diferente y no hemos podido verla.





No podemos abandonar el Louvre sin hacernos mil fotos en las famosas pirámides que han dado tanto que hablar gracias al "Código Da Vinci".


Ya en las tullerías y al solecito nos comemos el bocata super auténtico de salchichón francés y "Caprices des Dieux", lo que nos da fuerzas para encaminarnos al museo d'Orsay, no sin antes comprarle 5 llaveros de la Torre Eiffel por un euro a un negrito muy simpático y bastante insistente que había sido carpintero en Palma de Mallorca.


Tras otra media hora de cola conseguimos entrar al segundo museo de la jornada, una antigua estación de tren, para mi gusto impresionante aunque la distribución de las obras sea algo incómoda. Si tuviera que elegir algo en especial sería el gran reloj aunque hayamos visto algunos cuadros famosos como la "Noche estrellada" y "La Habitación" de Van Gogh o una maqueta muy chula de la Ópera Garnier partida por la mitad.
Museo de Orsay
De allí vamos en metro a recoger a Coral a la estación de St. Lazare. Llegamos a la vez pero esperamos 20 minutos a que llegue su novio en el siguiente tren. Por fin todos juntos nos dirigimos al museo Pompidou en el autobús 20, pasando por la ópera cuyos entresijos hemos visto en Orsay.







Antes del siguiente museo y para poder apreciar bien el arte hay que tener el estómago lleno así que paramos en un bistró a tomar un café y un fondant ¡¡¡¡que está que te mueres!!!!







El Pompidou es una pasada, me ha encantado, pero de eso hablaré más tarde. Nos echamos unas risas comentando las diferentes obras y al salir, otra vez muertos de hambre, nos comemos una pizza enorme en la explanada del museo, antes de despedir a Coral y a Nico que se vuelven a Rouen.
Volvemos a casa en el autobús 38 agotadas y decidimos guardar las pocas fuerzas que nos quedan para mañana.
¿Qué mejor manera de terminar nuestro largo día que con un crêpe de Nutella casero?







1 comentario:

  1. WWWWWWWoooowwwwwww!!!!!!!!!!! Qué pasada de viaje!!!!! chicas me tenéis súper enganchada al blog!!!!!!

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